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“Godzilla”, la película que dio origen a un mito de 45 metros de altura

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“Godzilla” es una película japonesa producida por Toho Company Ltd. y dirigida por Ishiro Honda. Cuando se estrenó en Japón el 3 de Noviembre de 1954 nadie podía imaginar que “Godzilla” iba a convertirse en la primera de una de las sagas más prolíficas y famosas de la historia del cine.

La idea surgió de la mente del productor Tomoyuki Tanaka, que se inspiró en el éxito de películas estadounidenses como “King Kong” (1933) y especialmente “El monstruo de tiempos remotos” (“The Beast from 20.000 fathoms” – 1953), una cinta dirigida por Eugène Lourié, basada en un relato de Ray Bradbury y que contaba con los efectos especiales del maestro Ray Harryhausen.

Es importante situar el estreno de “Godzilla” dentro de su contexto histórico. Sólo nueve años antes, en 1945, Japón había sufrido los terribles efectos de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, que causaron más de 250.000 muertos. Durante aquellos oscuros años los japoneses estaban intentando reconstruir su país, devastado por la guerra, bajo la ocupación norteamericana y con la macabra huella de las dos bombas atómicas aún pesando sobre sus espaldas.

Dentro de ese contexto, era previsible que en la psique colectiva de los japoneses estuviera muy presente el miedo a una nueva y terrible amenaza de origen nuclear. El monstruo Godzilla – llamado “Gojira” en japonés, un nombre que fusiona dos palabras: gorira (ゴリラ) “gorila” y kujira (鯨, くじら) “ballena”, pues la primera idea de Tomoyuki Tanaka consistía en un híbrido de estos dos animales, materializó ese miedo a un nuevo ataque nuclear y constituyó la base para la creación de un mito que pudiera explicar ese miedo a las generaciones venideras de una forma sencilla.

Según el argumento de la película, unas explosiones atómicas realizadas en el mar habrían empujado hacia las costas japonesas a un animal gigantesco que había sobrevivido a los tiempos prehistóricos y que vivía oculto bajo las profundidades del mar.

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De hecho la película comienza con la misteriosa desaparición de un barco de pesca japonés llamado Eiko-Maru, una escena que seguramente se inspiró en el controvertido suceso del Daigo Fukuryū Maru (第五福龍丸), un atunero japonés que sufrió las consecuencias de la explosión de una bomba termonuclear de 15 Megatones lanzada por el ejército de EEUU en en el atolón Bikini, uno de los atolones que componen las Islas Marshall, situadas al sureste de Japón. La explosión desató una lluvia radioactiva que alcanzó a la tripulación del Daigo Fukuryū Maru, que estuvo expuesta durante varias horas a la radiación. Pocos días después, el barco arribó al puerto de Yaizu, en la costa oriental japonesa. Los 23 tripulantes del barco presentaban síntomas de envenenamiento agudo por radiación y seis meses más tarde, el radioperador jefe, Kuboyama Aikichi, falleció.

“Godzilla” pertenece al género Tokusatsu (特撮), que engloba todas las películas y series de TV realizadas con actores reales y que utilizan abundantes efectos especiales. Y dentro del género Tokusatsu, “Godzilla” pertenece a su vez al subgénero Kaiju-eiga (怪獣映画), que engloba a las películas de monstruos.

El director de efectos especiales Eiji Tsuburaya, junto al diseñador Akira Watanabe y el escultor Teizo Toshimitsu, dieron forma a la criatura que daba vida a Godzilla, partiendo de varias especies de dinosaurios.

La presión del calendario impidió que utilizaran la técnica de animación artesanal “stop-motion”, que con tanto éxito habían utilizado pioneros como Willis O’Brien, en King Kong, y sobre todo, Ray Harryhausen, que acababa de asombrar con los efectos especiales de “El monstruo de tiempos remotos”. Por eso el equipo de producción se decantó por disfrazar a un actor y crear maquetas de todos los escenarios que el monstruo destruye a su paso.

Godzilla in a scene from the film. © Toho Co. Ltd. ALL RIGHTS RESERVED

Godzilla in a scene from the film. © Toho Co. Ltd. ALL RIGHTS RESERVED

Pero “Godzilla” es mucho más que una película, es una historia que combina una dirección ejemplar de Ishiro Honda, un guión muy sólido, escrito por el propio Ishiro Honda, Takeo Murata y Shigeru Kayama, unos efectos especiales muy convincentes para la época dirigidos por Eiji Tsuburaya, una música soberbia de Akira Ifukube y un mensaje antinuclear que caló en los corazones de los japoneses.

Por eso no es de extrañar que Akira Kurosawa incluyera “Godzilla” en su lista de las 100 mejores películas de la historia del cine.

El monstruo “Godzilla” además de ayudar al pueblo japonés a exorcizar sus miedos, también representaba a Estados Unidos, un país, que, además de estar ocupando su territorio y después de haber lanzado dos bombas atómicas sobre su suelo durante la Segunda Guerra Mundial, todavía seguía realizando ensayos nucleares no muy lejos de sus costas, práctica que siguió llevando a cabo hasta finales de los años cincuenta.

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Lejos de ser un producto cinematográfico de segunda categoría, “Godzilla” se ha convertido en uno de los iconos más populares de la cultura de masas japonesa y también en una de las sagas más longevas que existen (hasta la fecha 31 secuelas). Además su imagen se explota desde entonces en todo el mundo a través de comics, libros, videojuegos, revistas y merchandising.

En EEUU se estrenó el mismo año, 1954, una versión de la película renombrada como “Godzilla: King of the Monsters”, a la que se añadieron nuevas escenas rodadas en inglés donde se mostraba a un reportero americano interpretado por Raymond Burr (Ironside), y en la que se censuraron todas las referencias a las bombas atómicas.

En España se estrenó poco después con el título de “Japón bajo el terror del monstruo”.

Pero “Godzilla” es mucho más que todo eso, “Godzilla” – y en esto se diferencia de sus secuelas – se ha convertido en un alegato antibelicista, una metáfora del horror atómico vivido por la sociedad japonesa a mediados del siglo XX, y ha ido ejerciendo a lo largo de los años una función sanadora sobre el pueblo japonés, liberándole de sus miedos más profundos.

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