,

Honne y Tatemae: las dos caras de los japoneses

honne-tatemae

¿Quieres saber cómo son realmente los japoneses? Pues sólo lo sabrás si entiendes lo que significa la dualidad honne-tatemae, una lucha de contrarios que determina el carácter de los japoneses y que es la base de su legendaria armonía social. Y te advertimos que no resulta fácil de entender.

Para empezar es esencial conocer que Japón vivió un completo aislamiento durante más de dos siglos de su historia – desde 1603 hasta 1867 – debido a las políticas implantadas por la dinastía Tokugawa, una poderosa familia que regentaba el poder en nombre del Emperador. Durante ese período, que concluyó con la Restauración Meiji, Japón cerró sus puertas a las influencias extranjeras, se prohibió el cristianismo, que habían introducido los monjes jesuitas portugueses y españoles, y sólo se permitía un pequeño intercambio comercial con algunos navegantes holandeses en el puerto de Nagasaki.

honne-tatemae-realidad-fachada

Ese aislamiento cinceló con el paso del tiempo unos rasgos culturales realmente únicos en el mundo, y se convirtió en la principal causa del exotismo de la cultura japonesa que tanto nos fascina a los occidentales. Mientras el resto del mundo se mezclaba frenéticamente debido a los flujos migratorios y culturales derivados de las guerras, invasiones y las rutas comerciales, Japón permanecía de espaldas al mundo. Por eso Japón tiene un idioma único – aunque la escritura está basada en los ideogramas chinos – y una religión propia, el sintoísmo, y por eso muchos de las costumbres japonesas nos parecen tan exóticas, ya que realmente sólo existen dentro de sus fronteras. Entre esos rasgos culturales figura la dualidad honne-tatemae, o por qué los japoneses se comportan de una forma en público y de otra en privado. A nuestros ojos occidentales esa conducta nos puede parecer pura hipocresía, pero para los japoneses esa dualidad es básica para mantener la cohesión del grupo, algo de vital importancia para la sociedad nipona.

honne-tatemae-japon

Honne” puede traducirse como “pensamiento interno” y “Tatemae” significa literalmente “fachada”.“Honne” define los deseos, opiniones y pensamientos personales que tiene cada individuo, mientras que “Tatemae” se refiere a la conducta adaptada a los compromisos y obligaciones del conjunto de la sociedad. El “Tatemae” es lo que expresa verbalmente un japonés, mientras que el “Honne” es lo que realmente piensa y no dice. La dualidad honne-tatemae alude a la realidad que se esconde tras la exquisita amabilidad japonesa: los japoneses no son tan angelicales como parecen. En otras palabras, los japoneses tienen dos caras.

honne-tatemae-japoneses

Sin embargo, “honne-tatemae” no significa exactamente “hipocresía”, como seguramente estás pensando. No podemos caer en la tentación de analizar este rasgo cultural tan japonés desde una perspectiva estrictamente occidental, tan influenciada por el individualismo y la libertad personal. Esa mirada nos llevaría a establecer una simplificación tan imprecisa como injusta. Es lo que tiene adentrarse en el estudio de la cultura japonesa, nada es lo que parece a primera vista, y siempre hay algo detrás mucho más profundo. Ya te lo advertimos, no sería fácil entenderlo.

honne-tatemae

Como decíamos, para los japoneses es fundamental mantener la armonía, por eso es habitual no expresar los verdaderos sentimientos y opiniones si eso significa herir a los demás. Por esa razón es tan importante el mecanismo “honne-tatemae”. A través de un meticuloso control de sus palabras, posturas y gestos, cada japonés contribuye a que el conjunto de la sociedad japonesa mantenga intacta su sacrosanta armonía.

honne-atatemae-tokio

Pero el escudo “tatemae” puede saltar por los aires cuando los japoneses se toman un par de cervezas a la salida del trabajo. Suele ser entonces cuando aflora irrefrenable su lado “honne” y en esos momentos un japonés puede confesarte sus secretos más íntimos, aunque le hayas conocido tan sólo hace unas horas. Es muy frecuente encontrar en las izakaya a grupos de compañeros de trabajo relajándose después de una maratoniana jornada laboral. En esos momentos la jerarquía y la autoridad suelen diluirse como un azucarillo en un café y jefes y empleados discuten con la máxima sinceridad en modo “honne”. Eso sí, a la mañana siguiente, cuando hayan desaparecido los efectos de la borrachera, todos volverán al modo “tatemae” y reinará de nuevo la armonía como si no hubiese pasado nada. Aunque más de uno habrá tenido que dormir en un hotel cápsula porque perdió el último tren que le llevaba a su casa, o incluso los más perjudicados habrán tenido que dormir en plena calle, arrugando sus impecables trajes oscuros.

honne-tatemae-metro

Como has podido deducir, la franqueza, una cualidad muy valorada en Occidente, no es muy recomendable en Japón, y mucho menos cuando los japoneses se encuentran fuera de su grupo, es decir, su propia familia, sus amigos o sus compañeros de trabajo más cercanos.

Este mecanismo honne-tatemae es especialmente llamativo cuando los japoneses se enfrentan en público a una desgracia. Por ejemplo, en 2011, cuando un terrible terremoto y el posterior tsunami causaron la muerte a más de 20.000 personas, el mundo entero se asombraba al ver en los telediarios las imágenes de cientos de japoneses esperando pacientemente en las colas de racionamiento sin derramar una lágrima y sin exteriorizar ningún gesto de dolor. La razón hay que buscarla en el honne-tatemae: la expresión de dolor por medio del llanto ante personas extrañas – y las cámaras llevarían sus rostros a millones de hogares desconocidos de todo el mundo – está absolutamente prohibida por el tatemae. No nos equivoquemos, no es que los japoneses no sientan dolor, por supuesto que lo sienten, es simplemente que no utilizan el mismo código que nosotros para manifestarlo. Todo lo que exteriorizan, bien sea con comunicación verbal o no verbal, debe salvaguardar la armonía por encima de todo.

honne-tatemae-gente

En cualquier caso, la falta de espontaneidad de los japoneses, sobre todo cuando se encuentran ante desconocidos, no debe considerarse nunca como un intento de engañar, sino como simple cautela, algo así como un mecanismo de autodefensa social que han heredado de sus ancestros. A muchos occidentales les irrita la omnipresente sonrisa japonesa, sus constantes reverencias, su ambigüedad en las respuestas o su permanente deseo de renunciar a cualquier compromiso. No son gestos de rechazo a los occidentales, simplemente se trata de medidas de supervivencia instintivas que no tienen por objeto ofender a nadie. Los japoneses llevan siglos practicando el mecanismo honne-tatemae y sus gestos son reacciones automatizadas que cohesionan el grupo y refuerzan su sentido de pertenencia a una cultura milenaria.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *