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Pachinko: las máquinas tragaperras japonesas

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El Pachinko (パチンコ) es un juego muy popular en Japón que se practica dentro de unos salones recreativos llamados Pachinko Halls que se encuentran por todas partes. Los salones de Pachinko destacan entre el maremágnum de neones por su iluminación cegadora y su decoración estridente. Son el paraíso de los ludópatas, pese a que, aunque parezca mentira, el juego está prohibido en Japón.

Cuando paseas por las calles de Tokio, Osaka o Hiroshima te topas constantemente con rótulos luminosos que anuncian la presencia de un salón de Pachinko. Se encuentran por todas partes y nunca pasan desapercibidos. Cuando ya sucumbes a la curiosidad y entras en uno de estos templos del juego, tienes la sensación de acceder a un mundo extraño, clandestino, futurista, en el que la soledad y una codicia “low cost” se camuflan bajo un arsenal de brillos deslumbrantes, una espesa nube de humo de cigarrillos – en los pachinkos está permitido fumar – y una música que suena a todo trapo.

¿Cómo se juega al Pachinko?

El Pachinko se juega con una máquina tragaperras en la que el jugador va introduciendo monedas, para poder utilizar un mando, parecido a un flipper, que regula la velocidad con la que salen unas pequeñas bolas metálicas llamadas “pachinko dama”. Las bolitas van recorriendo un camino de agujas metálicas y unas pocas elegidas consiguen introducirse dentro de un pequeño hoyo. Cuando una bolita entra en el hoyo se activan tres imágenes parecidas a las imágenes de las máquinas tragaperras. Si esas tres imágenes coinciden, circunstancia que ocurre en raras ocasiones, el jugador gana. Cada máquina recrea un tema distinto y algunas son auténticas obras de arte del mal gusto, repletas de luces LED. En la actualidad, como si se tratara de un videojuego, la mayoría de las máquinas incluyen una pantalla en la que se visualizan escenas de anime relacionadas con el tema del juego, junto con imágenes de series de TV y las puntuaciones de los jugadores.

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Cuando el jugador quiere retirarse, puede canjear las bolitas que conserve en ese momento por artículos que se venden dentro del Pachinko Hall, como cigarrillos, muñecos de peluche o jabón. En Japón la ley prohibe los juegos de azar y las máquinas tragaperras, por lo que las máquinas de los Pachinko Halls no pueden ofrecer dinero. Sin embargo, y en una maniobra rocambolesca para burlar la ley, los jugadores pueden cambiar esos artículos por dinero en unas ventanillas estratégicamente situadas a la salida de los salones recreativos.  Una leyenda negra asocia los pachinko con la yakuza, la mafia japonesa, que al parecer controló durante décadas muchos salones recreativos con los que obtenía suculentos beneficios.

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Historia del pachinko

Las primeras máquinas de Pachinko aparecieron en Japón alrededor de 1920 y surgieron como un juego para niños al que los japoneses llamaban “Juego Corintio(コリントゲーム korinto gēmu), por su similitud con un juego estadounidense llamado “Corinthian Bagatelle”, una especie de pequeño billar de mesa en el que el jugador debía conseguir que varias bolas sortearan unas pequeñas estacas de madera. También parece obvio que recibió la influencia de otro juego conocido como “billar japonés”, en el que el participante lanza sus bolas sobre una mesa inclinada, tratando de introducirlas en unos hoyos que se encuentran en la zona superior y que tienen una puntuación diferente. Fue en Nagoya, durante la década de 1930, cuando ese juego se convirtió en un pasatiempo muy popular entre los adultos y de ahí pronto se fue expandiendo por todo el país. Durante la II Guerra Mundial los locales donde se jugaba al pachinko permanecieron cerrados y no fue hasta 1948 cuando volvieron a abrir sus puertas. Hasta 1980 las máquinas de pachinko eran exclusivamente mecánicas y sólo incorporaban algunos dispositivos eléctricos para el uso de luces y para avisar de posibles averías o incidencias. Entre las compañías que fabricaban pachinkos destacaban Nishijin o Sankyo. En la década de los 80 las máquinas empezaron a parecerse más a videojuegos e incorporaron pantallas y multitud de elementos electrónicos.

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Los pachinko en la actualidad

Pese a las restricciones que plantea la legislación japonesa respecto al juego, el Pachinko se ha convertido en una obsesión nacional para millones de japoneses y genera anualmente más de 3 trillones de yenes de beneficios.

En la actualidad se calcula que existen unos 12.500 salones de Pachinko repartidos por todo el territorio japonés y, para los amantes de las curiosidades, se estima que un tercio son propiedad de familias norcoreanas. que aportan una suma importante a las arcas del régimen de Pyongyang. Kagoshima, Kochi, Tottori, Miyazaki y Nagasaki son las prefecturas que cuentan con más pachinkos en sus calles, y según datos de la Agencia Nacional de Policía fechados en 2016 la media nacional es de 10,22 salones de pachinko por cada cien mil habitantes. Los pachinko halls se encuentran fácilmente en todas las ciudades japonesas, sobre todo cerca de las estaciones de tren y en las zonas comerciales. Algunos son muy famosos, como el Space, un local de tres plantas situado en Kabukicho, un área del barrio de Shinjuku, en Tokio, que cada día atrae a miles de jugadores.

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