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Sumo: el deporte nacional de Japón

El sumo es el deporte nacional de Japón, una lucha entre colosos que se practica desde hace más de 1.500 años y que convierte a sus campeones en ídolos de masas. Pero el sumo es mucho más que un deporte. De hecho, durante siglos el sumo fue considerado una ceremonia sagrada para la religión sintoísta y los combates se celebraban para venerar a los kami (las deidades del Shinto).

Orígenes del Sumo

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Una pelea de sumo recreada por el famoso pintor Utagawa Kunisada (1786 – 1865)

Según una antigua leyenda el primer combate de sumo lo protagonizó el dios Takemikazuki cuando venció en una pelea a un líder tribal y esa victoria marcó el inicio de la supremacía de la raza japonesa en el archipiélago nipón. Leyendas aparte existen evidencias que prueban que el sumo se lleva practicando en Japón desde hace al menos unos 1.500 años. Sus orígenes son religiosos y los primeros combates eran en realidad ceremonias rituales que se celebraban para rendir culto a los dioses y durante las que se rezaba y se bailaba pidiéndoles una cosecha abundante.

Durante el Período Nara, en el siglo VIII, el sumo se introdujo en las ceremonias de la Corte del Emperador y cada año se empezó a celebrar un festival que reunía a los mejores luchadores. Con la protección de la Corte Imperial, las reglas del sumo se depuraron y se estableció un reglamento que era prácticamente idéntico al que conocemos en nuestros días.

En 1192 se estableció una dictadura militar en la ciudad de Kamakura y comenzó un largo período de cruentas guerras que azotaron el país. El sumo se consideró entonces una práctica muy útil para fortalecer a los soldados y mejorar su rendimiento en el campo de batalla. Con la llegada del Shogunato Tokugawa en 1603 se inicio un largo período de paz y prosperidad caracterizado por la aparición de una nueva burguesía formada por comerciantes. Las escuelas de sumo empezaron a organizarse para celebrar combates a los que pudieran asistir los miembros de esta nueva clase dominante para divertirse. Se vendían entradas y los estadios se construían cada vez más grandes con el objetivo de acoger mayores aforos. Los torneos se extendieron por todo el país y el sumo se convirtió en el deporte más popular de Japón. Aquellas escuelas fueron el embrión de la actual Asociación Japonesa de Sumo (Nihon Sumo Kyokai).

Reglas del Sumo

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“Luchadores de Sumo”, obra de Katushika Hokusai (1812-1878)

Los combates de sumo se celebran dentro de un espacio llamado dohyō (土俵). Se trata de un círculo de 4,55 metros de diámetro, trazado con fardos de arroz y paja y que descansa sobre una plataforma con una base cuadrada de 6,7m en cada uno de sus lados y una altura que oscila entre 34 y 60 cm de alto. La superficie del dohyō está cubierta con una fina capa de arena. El dohyō está coronado por un gran tejado, similar a los que se encuentran en los santuarios sintoístas, que parece suspendido en el aire y que sujetan varios cables situados en la cubierta del estadio. Esta costumbre subraya el origen sagrado del sumo y de las esquinas del tejado cuelgan unas borlas que simbolizan las cuatro estaciones del año.

Las reglas del sumo son muy sencillas. Gana el combate el luchador (rikishi) que consigue desplazar a su oponente fuera del dohyō, es decir, del círculo, o bien consigue que alguna parte de su cuerpo, además de la planta de sus pies, toque el suelo dentro del dohyō. Está prohibido golpear con los puños, tirar de los pelos, presionar los ojos, ahogar, y dar patadas en el estómago o el pecho. No hay límites de peso y no existen diferentes categorías en función del peso, como sí existen en Occidente en el boxeo o en la lucha libre, aunque algunos rikishi superan los 200 kgs y miden más de 2 metros. Los combates siempre son arbitrados por el gyoji, que vela por el cumplimiento de las reglas dentro del dohyo.

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El dohyo es el espacio circular donde se celebran las peleas de sumo

Anualmente se celebran seis torneos, tres en Tokio (enero, mayo y septiembre) uno en Osaka (marzo), uno en Nagoya (julio) y uno en Fukuoka (noviembre). Los torneos, que siempre se celebran los meses impares, duran quince días y todos los participantes deben luchar una vez cada día con un oponente diferente. El ganador del torneo es el rikishi que acumula más victorias y en la última velada recibe su trofeo, la Copa del Emperador. También se otorgan tres premios secundarios como el shukun-sho (al rendimiento excepcional), el kanto-sho (al espíritu combativo) y el gino-sho (a la técnica más depurada).

En la actualidad existen 800 rikishi en el sumo profesional. Todos están registrados en el Banzuke, un ranking que refleja el lugar que ocupa cada rikishi en la clasificación nacional y que se actualiza al termino de cada torneo. El Banzuke está editado por la Nihon Sumo Kyokai y se imprime en una hoja de gran tamaño con una cuidada caligrafía que suelen encartar las revistas especializadas. Los rikishi se clasifican en dos grupos: este y oeste. En los puestos más altos del Banzuke destacan con caracteres más gruesos los rikishi con una mayor puntuación, ellos forman una élite de 42 elegidos llamada maku-uchi que es una especie de primera división. Los rikishi que compiten en la maku-uchi se organizan en estos cinco rangos (por orden descendente):

1º.   Yokozuna

2º.   Ozeki

3º.   Sekiwake

4º.   Kumusubi

5º.   Maegashira

Y en las divisiones inferiores existen otros cinco rangos:

6º.   Juryo

7º.   Makushita

8º.   Sandanme

9º.   Jonidam

10º. Jonokuchi

Desde que se instauró este sistema hace más de trescientos años, sólo 69 rikishi han alcanzado el rango de Yokozuna. El último fue Kisenosato Yutaka en 2017. Los rikishi que alcanzan el rango de Yokozuna nunca pueden ser degradados a un rango inferior, sólo lo pierden cuando se retiran. El rango de los rikishi se refleja en el estilo de su peinado, costumbre que data del período Edo.

Además de la maku-uchi en el sumo existen otras cuatro divisiones: Juryo (segunda división), Makushita (tercera división), San-dan-me (cuarta división), Joni-dan (quinta división) y Jo-no-kuchi.(sexta división). En el Banzuke los nombres de los rikishi van apareciendo más pequeños a medida que se desciende de rango y categoría. En los torneos, primero luchan los rikishi de menor rango y los grandes combates de la maku-uchi se celebran al final de la velada.

La inmensa mayoría de los rikishi son de nacionalidad japonesa, pero también suelen entrar en el Banzuke grandes luchadores de otros países como Mongolia, Estados Unidos (sobre todo, Hawaii), Corea, Rusia, Georgia, Bulgaria, Brasil, Argentina y República Checa.

Rituales del Sumo

El sumo está impregnado de rituales y simbolismo. De hecho, mientras que un combate suele durar unos pocos segundos, los ritos previos y posteriores al combate duran siempre mucho más. Cada combate viene precedido por una guerra psicológica entre ambos rikishi que exhiben su fortaleza frente a su rival mediante movimientos y rituales que intentan poner nervioso al contrario. Los torneos se inician con una ceremonia llamada dohyo-iri, en la que los rikishi se presentan uno por uno, ataviados con el kesho-mawashi, una especie de delantal ceremonial que está fabricado con seda y que luce unos bordados de gran belleza, a veces con acabados en oro. Algunos kesho-mawashi pueden llegar a costar 500.000 yenes (unos 4.000€).

El protagonismo en el kesho-mawashi lo acaparan los yakazuna, que aparecen al final de la ceremonia, escudados por un gyoji (árbitro) y por dos rikishi de la máxima categoría, la maku-uchi, portando uno de ellos una espada. El yokuzuna da varias palmas para llamar la atención de los dioses y extiende sus brazos a ambos lados demostrando que no lleva armas. También alza una pierna y la desciende bruscamente con el objetivo de ahuyentar a los malos espíritus. Al final de cada velada se lleva a cabo otro ritual llamado yumitori- shiki, que consiste en una danza con un arco que realiza un makushita y cuyo propósito es mostrar satisfacción por las victorias en los combates.

Durante los combates los rikishi deben vestir únicamente el mawashi (廻し), un cinturón fabricado en seda, que mide desenrollado entre 9 y 12 metros y pesa unos 4 kilos, demostrando así que llegan al combate desarmados. El mawashi puede ser de muchos colores.

El Gyoji y los jueces en el Sumo

El gyoji es el árbitro que vela por el cumplimiento de las reglas sobre el dohyō. El gyoji viste un kimono que se estableció como uniforme oficial durante el Período Kamakura, hace 800 años. En muchos aspectos recuerda a la vestimenta de los sacerdotes sintoístas. Al igual que los rikishi, los gyoji también se clasifican en varios rangos y por ejemplo, sólo un tate-gyoji puede arbitrar un combate donde participe un yokozuna. Los otros rangos son san-yaku-gyoji, maku-uchi gyoji y juryo-gyoji.

El rango de un gyoji puede reconocerse a través del color de las borlas de su abanico. Además los gyoji de más alto rango visten en los pies los conocidos tabi, loa calcetines japoneses que separan los dedos en dos partes, mientras que los gyoji de rango más bajo van descalzos.

Sentados alrededor del dohyō se encuentran otros cinco jueces que visten con un kimono de color negro. Su misión es ayudar al gyoji en caso de duda o error.

El shikiri en el Sumo

Antes de empezar cada combate, los rikishi practican un complejo y llamativo ritual. que en realidad es una guerra psicológica. El objetivo es poner nervioso al rival y para ello cada rikishi pone en práctica movimientos y acciones que encierran un gran simbolismo. Por ejemplo, para purificar tanto su mente como su cuerpo, cada rikishi se enjuaga la boca con agua y se limpia la cara y el cuerpo con una toalla. Algunos movimientos son iguales que los que realizan los yokozuna durante la ceremonia del dohyo-iri, como alzar ambos brazos a cada lado o levantar una pierna y dejarla caer con fuerza. También se repiten otros movimientos como el sonkyo (agacharse hasta sentarse sobre los talones) y el chirichozu (alzar los brazos y dar palmas).

Cada rishiki también arroja de vez en cuando sal sobre el suelo con el propósito de purificar el dohyo y también con la intención de ahuyentar tanto los malos espíritus como posibles lesiones. Esta costumbre de arrojar sal sobre el dohyo está reservada sólo a los rishiki que compiten en las divisiones superiores: maku-uchi, juryo y maku-shita. Estos rituales pueden repetirse numerosas veces poniendo a prueba la paciencia del contrincante, pero el reglamento no permite superar los cuatro minutos, aunque en la división juryo no está permitido rebasar los tres minutos. Antiguamente no existía una limitación de tiempo para estos rituales, en 1928 se estableció una duración máxima de diez minutos, más tarde se redujeron a siete y finalmente a cuatro.

Esta fase previa al combate entre los dos colosos enardece a los espectadores, que gritan y aplauden sin parar, creando un ambiente de auténtica histeria colectiva dentro del estadio. Cuando un rikishi está preparado para luchar se sitúa en el centro del dohyo y se agacha apoyando los puños sobre el suelo sobre una línea blanca, mientras mira desafiante a su rival. Si su contrincante en ese momento hace exactamente lo mismo ha llegado el momento de luchar. Ese instante se llama shikiri. Durante el shikiri cada rikishi escucha atentamente la respiración de su rival hasta el punto de llegar a sincronizarse ambas respiraciones. A ese momento, cuando se embisten y empiezan a luchar, se le conoce como tachiai. Justo a continuación llega el torikumi, el momento en el que los dos rikishi intentan desequilibrar al contrario agarrándole del mawashi (ciinturón), golpeándole y empujándole. Realmente el combate suele durar unos pocos segundos, pero son segundos que quedan para siempre en la retina de los aficionados.

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