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15 cosas que deberías hacer si quieres iniciarte en la cultura japonesa

Todos los países son poliedros que muestran múltiples lados de una realidad compleja y contradictoria. En el caso de Japón los contrastes superan la paranoia y sus profundas contradicciones son motivo de atracción y confusión a partes iguales. Aquí os dejamos una lista con 15 tareas que deberíais realizar si queréis disponer de una visión panorámica y más o menos completa de la identidad nipona. La lista era más extensa, pero dejaremos nuevas tareas para un próximo post.

1.  Ver “Cuentos de Tokio”

 

Cuentos de Tokio” es una película dirigida por Yasujirô Ozu en 1953. Se trata de la obra maestra de este director que, junto con Akira Kurosawa y Kenji Mizoguchi, forman la Santísima Trinidad del cine clásico japonés. La técnica de Yasujirô Ozu ha ejercido una poderosa influencia sobre directores occidentales tan dispares como Wim Wenders, Jim Jarmusch, Claire Denis o Aki Kaurismäki. El cine de Yasujirô Ozu es sencillo, directo, íntimo, y sus historias abordan con un realismo apabullante los entresijos de las relaciones interpersonales. “Cuentos de Tokio” está considerada por muchos críticos una de las mejores películas de todos los tiempos. Si quieres conocer cómo era Japón durante los años cincuenta, justo después de la II Guerra Mundial y de la ocupación norteamericana, “Cuentos de Tokio” te aportará un arsenal de información. Ese Japón familiar, tradicional, sereno y tranquilo, pero que a la vez se empezaba a debatir entre la modernidad y la tradición, está presente en cada escena de “Cuentos de Tokio”.

2. Leer “Tokio Blues”

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Tokio Blues” (1987) es la obra que catapultó al éxito a Haruki Murakami, el escritor japonés contemporáneo más conocido mundialmente y un autor imprescindible para todos los que queráis adentraros en la cultura japonesa moderna. Su obra es muy extensa y cualquiera de sus novelas es muy recomendable. Las novelas de Murakami son una combinación irresistible de humor, surrealismo, música y cultura pop. Aunque el marco siempre sea la avanzada y trepidante sociedad japonesa actual, la mayoría de sus historias se centran en la soledad del ser humano y en su constante búsqueda del amor. La pluma de Murakami da vida a historias que nos transportan de lo onírico a lo real y de la luz a la oscuridad. “Tokio Blues” te permitirá acariciar el Japón más urbano y cosmopolita, ese Japón que, sin poder abandonar sus raíces milenarias, está inmerso en un futuro permanente, conformando una sociedad angustiosa y asfixiante, pero que paradójicamente tanto atrae a los occidentales en busca de modernidad.

 

3. Ver “Akira”

Akira” es un anime (película de animación) estrenada en Japón el 16 de octubre de 1988 y dirigida por Katsuhiro Otomo. Está basada en la primera mitad del manga del mismo nombre, escrito y dibujado por el propio Katsuhiro Otomo entre los años 1982 y 1990. El colosal éxito de “Akira” supuso una auténtica revolución sobre todo en Occidente, que reconoció la calidad de la película y que fue exhibida en numerosos festivales y cines. El estreno de “Akira” también marcó un punto de inflexión en la relación de los occidentales con el manga y el anime, y puede considerarse que fueron muchos (yo soy uno de ellos) los que se iniciaron en el manga y el anime después de ver “Akira” en el cine. Akira te vendrá bien para conocer ese Japón apocalíptico, superpoblado, violento y obsesionado por los efectos de una gran devastación nuclear. La sombra de Hiroshima y Nagasaki es alargada…

 

4. Escuchar a Ryuchi Sakamoto

Ryuchi Sakamoto (1952) es uno de los músicos japoneses contemporáneos más reconocidos a nivel mundial. Comenzó su carrera dentro del grupo Yellow Magic Orchestra, una banda japonesa que influyó notablemente en el panorama de la música electrónica de los años ochenta, y que fue pionera en el uso de samplers, cajas de ritmo y ordenadores. Su obra siempre ha tenido un enfoque experimental y mutidisciplinar, y Ryuchi Sakamoto se ha adentrado en otras actividades, como la interpretación, la literatura, los videojuegos o incluso el activismo político. Ha compuesto bandas sonoras como “Feliz Navidad, Mr. Lawrence” de Nagisa Oshima, o “El Último Emperador” de Bernardo Bertolucci, partitura que fue premiada con un Óscar en 1987. También ha compuesto música para animes, videojuegos y creó la partitura de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. La música de Ryuchi Sakamoto te aportará pistas sobre ese Japón vanguardista, vertiginoso, extraterrestre, ese Japón que asombra por su capacidad de innovación pero que no renuncia a la belleza de sus tradiciones milenarias.

5. Ver “El Viaje de Chihiro”

El Viaje de Chihiro” es la séptima película del Studio Ghibli. Está dirigida por el maestro Hayao Miyazaki y se estrenó en Japón el 20 de julio de 2001, aunque no llegó a las pantallas españolas hasta el 22 de octubre de 2002. Hasta la espectacular irrupción de “Your Name” en 2016, “El Viaje de Chihiro” había sido la película más taquillera de la historia del cine japonés. La historia de “El Viaje de Chihiro” está repleta de simbolismo y te ayudará a adentrarte en el Japón más mitológico, en el que la espiritualidad se sienta junto a ti en el sofá, sin aspavientos ni grandilocuencia. “El Viaje de Chihiro” puede ser tu primer contacto con el sintoísmo, la religión autóctona de muchos japoneses, una religión tan enigmática como apasionante. “El Viaje de Chihiro” consagró a Hayao Mizayaki fuera de Japón y fue galardonada con numerosos premios, entre ellos el Óscar a la mejor película de animación en 2002.

6. Leer “El elogio de la sombra”

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El elogio de la sombra” es un libro escrito por Junichiro Tanizaki en 1933. Se trata en realidad de un ensayo sobre la estética japonesa, redactado con una maestría y una sencillez que conmueven. La obra reivindica el valor de la oscuridad, la penumbra y el silencio, frente al poder de la luz y lo brillante, tan propios de Occidente. En los años treinta empezaban a hacerse palpables los efectos de la influencia occidental, tras más de doscientos años de aislamiento con los que acabó la Restauración Meiji, y la electricidad, la industria o la tecnología irrumpieron de golpe en la vida de los japoneses. Junichiro Tanizaki defiende la belleza de lo sutil, lo incompleto y lo efímero frente a la crudeza de los cánones occidentales. Este pequeño fragmento de la novela resume la visión de Tanizaki: “A nosotros nos gusta esa claridad tenue, hecha de luz exterior y de apariencia incierta, atrapada en la superficie de las paredes de color crepuscular y que conserva apenas un último resto de vida. Para nosotros, esa claridad sobre una pared, o más bien esa penumbra, vale por todos los adornos del mundo y su visión no nos cansa jamás”. El elogio de la sombra” te abrirá la puerta al Japón más sutil y profundo, ese Japón misterioso y delicado, tan presente en su caligrafía, en su arte, en sus jardines o en ceremonias tan refinadas como el chadō, la forma ritual de preparar el té.

7. Ver “Nuestra hermana pequeña”

Nuestra hermana pequeña” (2015) es la décima película dirigida por Hirokazu Kore-eda, uno de los directores japoneses contemporáneos más aclamados internacionalmente. Su cine es para muchos una actualización del arte del maestro Yasujirô Ozu, director de “Cuentos de Tokio”, “Buenos días” o “El comienzo del verano”. Las películas de Hirokazu Kore-eda exploran en las relaciones familiares, especialmente en las relaciones entre padres e hijos – una constante en el cine de Kore-eda – que siempre ahonda en la culpa y el perdón persiguiendo una reconciliación de los personajes con su pasado. El cine de Hirokazu Kore-eda te permitirá entrar sin ser visto en las casas de los japoneses y te aportará información sobre sus costumbres cotidianas, la composición (o descomposición) de sus estructuras familiares, el papel de la mujer o la influencia del budismo en la vida cotidiana.

8. Comer un ramen

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El ramen es un semidiós dentro de la gastronomía japonesa y simboliza como nadie ese tipo de cocina, muy alejada del sushi, que entronca más con lo casero y lo informal. El ramen es una sopa de fideos que se completa con una enorme variedad de ingredientes, que cambian según la zona de Japón de donde procede.  Hay ramen para todos los gustos y los japoneses suelen comer ramen al menos una vez a la semana. Aunque hay infinidad de variedades, el caldo de la sopa suele prepararse con agua y huesos de cerdo, a los que se añade dashi (caldo de pescado, alga konbu y copos de bonito seco llamados katsuobushi), tare (salsa de mirin, sake y soja), y esa combinación puede mantenerse en la lumbre cociendo durante más de diez horas. Los fideos se cocinan por separado y en muchos restaurantes japoneses los preparan ellos mismos con su propia receta. Al final se añaden los “toppings” al gusto del chef y son innumerables: chasu (filetes de cerdo cocidos), huevo pochado, verduras, naruto (pasta de pescado), etc.

9. Ver “Lost in Translation”

No es una película japonesa, aunque está co-producida por una compañía japonesa, pero “Lost in Translation” retrata con maestría la incomunicación que viven los extranjeros cuando visitan Japón. La barrera que supone el idioma – muy pocos japoneses hablan inglés – se multiplica cuando se relaciona con el abismo cultural que existe entre Occidente y el Lejano Oriente. “Lost in Translation” (2003) está dirigida por Sofia Coppola y refleja la soledad y la desorientación que viven sus personajes principales: una estrella de cine que viaja a Tokio a rodar un spot publicitario (Bill Murray) y la novia de un fotógrafo que dispone de mucho tiempo libre (Scarlett Johansson). Ambos están alojados en el mismo hotel y surge entre ellos una extraordinaria química que permite al espectador conocer la profundidad de su soledad. Tokio es el escenario pero en el fondo la historia podría transcurrir en cualquier gran ciudad del mundo, “Lost in Translation” es una historia sobre la soledad, la incomunicación y la necesidad de encontrar un alma gemela con quien compartir los pequeños momentos de la vida. Lost in Translation” te conectará con la megalópolis Tokio, con su archifamoso cruce de Shibuya y sus barrios más transitados: Shinjuku, Ginza, Akihabara o Harajuku.

10. Ver “La fortaleza escondida”

Es imposible sumergirse en la cultura japonesa sin ver alguna película del gran Akira Kurosawa. Entre sus películas, figuran obras como “Los siete samurais”, “El perro rabioso”, “Rashōmon“, “Trono de sangre”, “Yojimbo”, “Sanjuru”, “Dersu Uzala”, “Kagemusha” o “Ran”. Quizás “La fortaleza escondida” no sea su película más conocida, pero reúne una serie de curiosidades que la convierten en un clásico imprescindible para los amantes del cine. Por ejemplo, George Lucas ha reconocido la influencia de “La fortaleza escondida” en Star Wars, sobre todo en la estructura narrativa del guión, en la presencia de los personajes C3PO y R2D2, inspirados en los personajes más humildes del filme de Kurosawa, o en el uso de cortinillas laterales para realizar las transiciones. El cine de Kurosawa, que atrajo la atención de otros grandes cineastas como Francis Ford Coppola o Steven Spielberg, supuso un punto y aparte en el cine de acción, aportando recursos técnicos revolucionarios para su tiempo.

11. Ver “Battle Royale”

Battle Royale” (2000) es una película dirigida por Kinji Fukasaku, que está basada en la novela del mismo nombre escrita por Koushun Takami. La película se sitúa en Japón al comienzo del tercer milenio y refleja una sociedad vapuleada por la crisis económica y donde los jóvenes están fuera de control y provocan altercados constantemente. En ese marco asfixiante el gobierno ha promulgado una ley llamada “Battle Royale”, según la cual todos los años se escoge al azar a los alumnos de una clase de un instituto para que luchen a muerte entre ellos en una isla desierta hasta que sólo quede un superviviente. La película de Kinji Fukasaku nos traslada a un Japón lúgubre y obsesivo, un Japón adolescente y sangriento, donde la violencia se convierte en una válvula de escape para huir de las ataduras y convencionalismos de una sociedad conservadora, machista y reprimida. “Battle Royale” te permite adentrarte en ese Japón oscuro y tenebroso que tanto nos atrae y que tanto contrasta con una sociedad tan educada y refinada. Este es el Japón que cautivó a Quentin Tarantino y que está tan presente en Kill Bill.

12. Ver “Midnight Diner”

MIdnight Diner: Tokyo Stories” es el nombre de una serie de 10 episodios producida por Netflix. La serie te sitúa en la noche de Shinjuku, uno de los barrios más bulliciosos y cosmopolitas de Tokio, en concreto, dentro de un pequeño restaurante que sólo abre a partir de medianoche. Cada capítulo ofrece una curiosa mezcla: un plato típico de la cocina japonesa y una historia cargada de humanidad. El restaurante es también el refugio de muchos salaryman (así llaman los japoneses a los ejecutivos de bajo rango) que salen de trabajar a altas horas de la noche. Los personajes que desfilan por el restaurante conforman una fauna urbana que retrata con fidelidad a la población tokiota: sus temores, sus ilusiones, sus pasiones. “Midnight Diner: Tokyo Stories” es una buena oportunidad para conocer de cerca la vida diaria de los japoneses y para constatar con profusión de ejemplos que la cocina japonesa es mucho más que sushi. La serie es un viaje gastronómico de primer nivel y los guiones son excelentes.

13. Leer “El Gourmet solitario”

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El Gourmet Solitario” es un manga gastronómico escrito en 1997 por Jiro Taniguchi y dibujado por Masayuki Kusumi. A través de la mirada curiosa de Goro Inokashira, un comerciante que recorre los innumerables barrios de la ciudad de Tokio, este manga ofrece un completo retrato sociológico del país del sol naciente y sobre todo de su riqueza gastronómica. Cada uno de los 19 capítulos que componen el manga se centra en un plato y en un restaurante. El mundo se detiene cuando llega la hora de comer para Goro Inokashira y este anhelado paréntesis en su ajetreado día es la excusa para convertir cada comida en un momento único. La obra cuenta con una segunda parte que Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi decidieron crear dieciséis años después de la publicación de “El Gourmet Solitario” y a la que titularon “Paseos de un gourmet solitario”. Ambas obras son un ejemplo del perfecto maridaje que existe entre manga y gastronomía y que con tanto éxito demostraron anteriormente publicaciones tan afamadas como “Oishinbo”.

14. Ver “Cartas desde Iwo Jima”

Sí, lo sabemos. “Cartas desde Iwo Jima” no es una película japonesa, está dirigida por Clint Eastwood, pero aporta muchas claves para entender una parte esencial de la historia reciente de Japón. Junto a “Banderas de nuestros padres”, “Cartas desde Iwo Jima” conforma un díptico sobre la crucial Batalla de Iwo Jima, que tuvo lugar durante los meses de febrero y marzo de 1945, y que marcó el comienzo de la ocupación norteamericana al término de la II Guerra Mundial. “Cartas desde Iwo Jima” muestra la visión japonesa de la batalla, mientras que “Banderas de nuestros padres” refleja la visión estadounidense del mismo suceso. Esa interesante duplicidad sirve al maestro Clint Eastwood para mostrar las profundos contrastes que existen entre Oriente y Occidente, pero también para reflejar los espacios en común que aparecen cuando los seres humanos, sea cual sea su nacionalidad, deben enfrentarse a situaciones extremas. La película es una interesante oportunidad para conocer qué representó la II Guerra Mundial para Japón, el complejo significado de la figura del Emperador y por qué Estados Unidos convirtió el archipiélago desde entonces en un enclave estratégico para sus bases militares en el Pacífico.

15. Ver “Godzilla”

Según Akira Kurosawa, “Godzilla” es una de las 100 mejores películas de todos los tiempos, y nosotros compartimos esa opinión con el maestro Kurosawa. “Godzilla” es mucho más que un clásico de la ciencia ficción japonesa, es un alegato antibelicista, que contiene un discurso pacifista y antinuclear. No olvidemos que Godzilla se estrenó en Japón en 1954, y que sólo nueve años antes, el país había sufrido los devastadores efectos de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, que provocaron más de 250.000 muertos. “Godzilla” ayudó a muchos japoneses a exorcizar sus miedos, después de una tragedia de esa magnitud. La película está dirigida por Ishiro Honda y fue la primera de una de las sagas más prolíficas de la historia del cine, creando un mito que aún se mantiene presente en la cultura japonesa. “Godzilla” es una puerta de acceso al mundo de la ciencia ficción japonesa, pero también es una primera toma de contacto con lo que significaron para el pueblo japonés las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Diálogo con Banana Yoshimoto en La Casa del Lector

Esta tarde hemos asistido a un encuentro con Banana Yoshimoto organizado por la Fundación Japón y la Casa del Lector del Matadero de Madrid. Banana Yoshimoto es, junto a Haruki Murakami, una de las escritoras japonesas con mayor proyección internacional. Nació en Tokyo en 1964 y estudió literatura en la Universidad de Nihon. Con motivo de la celebración del XXII Salón del Manga, Banana Yoshimoto aprovechó su estancia en Barcelona para acercarse a Madrid y participar en un interesante diálogo con Toshihiko Fukuda, su agente en España, amigo personal de la escritora y CEO de la web www.esjapon.com. Banana Yoshimoto, cuyo verdadero nombre es Mahoko Yoshimoto. es autora de una dilatada y exquisita obra compuesta por más de cincuenta ensayos, novelas y relatos, entre los que destacan Kitchen, N.P, Amrita, Sueño profundo, Recuerdos de un callejón sin salida o Un viaje llamado vida.

Firma de Banana Yoshimoto en nuestro ejemplar de N.P

Firma de Banana Yoshimoto en nuestro ejemplar de N.P

El diálogo comenzó con la lectura por parte de Yoshimoto de un fragmento de su libro “Recuerdos de un callejón sin salida”. Mientras la escritora leía en japonés, la gran pantalla del Auditorio del Matadero mostraba el texto en castellano.

Su pseudónimo “Banana” viene de su amor por la naturaleza y, en concreto, por las flores del banano. El fragmento que Banana Yoshimoto eligió para su lectura inicial trataba, según la propia autora, sobre el maltrato infantil y sobre el envenenamiento, dos fenómenos de triste actualidad en el país nipón.

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Banana Yoshimoto leyendo un fragmento de Recuerdos de un callejón sin salida

Según nos contó el moderador Toshihiko Fukuda, Banana Yoshimoto pertenece a una familia de intelectuales, su padre es Takaaki Yoshimoto, un reconocido filósofo, su madre es poetisa y su hermana mayor, Haruno Yoiko, es una reputada mangaka.

Banana Yoshimoto nos confesó que su primera obra la escribió cuando tenía cinco años y que le llevó cuatro años terminarla. A esa edad ya sabía que su vida iba a girar en torno a las palabras.

Banana Yoshimoto firmando libros

Banana Yoshimoto firmando libros

En sus novelas, Yoshimoto suele utilizar dos temas recurrentes: los personajes principales suelen ser mujeres y la muerte suele estar siempre presente. También nos comentó que le gusta mucho el cine, especialmente el genero de terror y que le gustan algunos directores españoles, como Alejandro Amenábar, Juan Antonio Bayona e isabel Coixet.

En la fase final del evento, Banana Yoshimoto respondió a varias preguntas formuladas tanto por internautas que las enviaron a la web de la Fundación Japón como de varios asistentes al encuentro.

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