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Takeshi Kitano: el artista más polifácetico de Japón

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Takeshi Kitano es una de las caras más populares de Japón. Su inconfundible rostro, rudo e inexpresivo, aparece con frecuencia desde hace décadas en la TV japonesa, en las pantallas de cine y en las revistas y periódicos del país nipón. Takeshi Kitano es actor, director de cine, humorista, escritor, guionista, poeta, pintor, diseñador de videojuegos, doblador, presentador de TV y profesor de universidad. Y su trayectoria profesional no acaba ahí. ¿Te suena el programa de TV “Humor Amarillo”? Pues en Japón, donde es un programa de culto desde hace más de treinta años, se titula El Castillo de Takeshi. Y ya te estarás imaginando por qué. Takeshi Kitano es un artista de mil rostros, capaz de alternar la violencia más despiadada con una sensibilidad repleta de matices, casi femenina, un creador capaz de convertir una historia intrascendente en un viaje a lo más profundo del alma.

Takeshi Kitano nació en Adachi, Tokio el 18 de enero de 1947. Su padre, que se ganaba la vida pintando casas y oficinas, realizaba ocasionalmente trabajos para la yakuza, la mafia japonesa, tal y como reveló el propio Takeshi Kitano años más tarde. Su madre trabajaba en una fábrica y era una mujer muy disciplinada que imponía una férrea educación a sus cuatro hijos.

Takeshi se matriculó en la Universidad de Meiji en la Facultad de Ingeniería, pero abandonó al primer año. En 1972 se instaló en el barrio de Asakusa con el objetivo de trabajar como humorista. En Japón es famoso el manzai, un estilo de humor que se basa en el diálogo histriónico entre dos cómicos que forman un duo. Mientras trabajaba de ascensorista en un club de strip-tease, Takeshi Kitano aprendió el oficio de humorista junto a Senzaburō Fukami, un mítico humorista japonés que le marcó profundamente para el resto de su vida. Poco tiempo después formó junto a su amigo Kiyoshi Kaneko el duo Two Beat y enseguida empezaron a cosechar un espectacular éxito en la TV y los escenarios japoneses. Kiyoshi interpretaba el rol del tsukkomi (el cabal) y Takeshi desempeñaba el papel del boke (el gracioso). Los chistes de Takeshi se alejaban del manzai tradicional y no dejaban títere con cabeza, despedazando sin tapujos hasta a los colectivos más vulnerables, como niños o ancianos. Su estilo muy ofensivo le valió a Takeshi Kitano una gran popularidad pero también le ocasionó fuertes críticas e incluso la cadena pública NHK le censuró durante cinco años. Durante las décadas de los setenta y de los ochenta Two Beat apareció frecuentemente por TV y se convirtieron en un duo de fama nacional. De ahí viene que figure como Beat Takeshi en los créditos de las películas en las que sólo actúa y no dirige, mientras que cuando él es el director aparece como Takeshi Kitano.

Pese al éxito, a finales de los años ochenta Takeshi Kitano decidió emprender una nueva carrera en solitario. En aquella época empezó a presentar el programa de TV “El Castillo de Takeshi”, un delirante concurso donde los participantes debían superar complicadas pruebas físicas. ¿Te suena “Humor Amarillo”? Fue emitido por Telecinco desde 1990 hasta 1995, y años más tarde lo emitieron diversas cadenas, como Cuatro, La Siete y actualmente el canal Comedy Central. En Japón “El Castillo de Takeshi” se convirtió en un auténtico fenómeno social y su éxito se extendió a países tan diversos como India, Estados Unidos, Venezuela, Indonesia, Alemania, Australia o Colombia.

En 1982 el director Nagisa Oshima realiza una propuesta insólita a Takeshi Kitano: interpretar al sargento Gengo Hara en la película “Feliz Navidad, Mr. Lawrence”, junto a David Bowie, Ryuichi Sakamoto y Tom Conti. El cambio de registro hacia un papel dramático supuso un reto irresistible para Takeshi Kitano y abrió un nuevo mundo de posibilidades en su carrera. Para su ejército de seguidores ver a su ídolo interpretando un papel dramático supuso un fuerte choque, incluso algunos no pudieron evitar soltar una carcajada cuando apareció por primera vez en la pantalla, pero Takeshi comprendió que el cine le ofrecía una excelente oportunidad para interpretar papeles oscuros y desarrollar historias profundas y de fuerte calado emocional.

En 1986 el gigante de los videojuegos Nintendo contrató a Takeshi Kitano como asesor para el desarrollo del juego “Takeshi´s Challenge”. La colaboración se amplió hasta tal punto que Takeshi acabó participando también como diseñador, convirtiéndose de paso en la primera celebrity japonesa que protagonizaba un videojuego.

Dos años después, en 1988 Takeshi Kitano publicó su primera novela, “Asakusa Kid”, una obra autobiográfica en la que repasaba su infancia y sus primeros años como humorista. En 1989 fue contratado para formar parte del reparto de la película “Violent Cop”, que estaba previsto que la dirigiera Kinji Fukasaku. Durante la primera fase del rodaje, Fukasaku contrajo una grave enfermedad y los productores propusieron a Takeshi Kitano que sustituyera a Fukasaku. Acostumbrado a afrontar nuevos retos con frecuencia, Kitano aceptó y de esta forma tan inesperada empezó su carrera como director de cine. “Violent Cop”, en la que Kitano participó además como guionista, vislumbraba algunos de los rasgos característicos del estilo de Kitano, como sus larguísimos silencios, la profusión de planos frontales o sus bandas sonoras tan protagonistas. A partir de ese inesperado debut la carrera cinematográfica de Takeshi Kitano se disparó alternando la dirección y la interpretación. Incluso en algunas películas, como Hana-bi, El Verano de Kikujiro, Brother o Zatoichi, participaba como actor y director.

Como actor, Takeshi Kitano ha participado en más de cincuenta películas, incluyendo algunas producciones norteamericanas como Johnny Mnemonic o co-producciones como Ghost in the Shell. “Dolls” (2002) está considerada por muchos críticos su obra maestra, tanto por la profundidad de su guión – escrito por el propio Takeshi  como por la belleza de su fotografía y la sorprendente puesta en escena.

La obra cinematográfica de Takeshi Kitano ha sido elogiada por la crítica internacional y ha obtenido numerosos premios, como el León de Oro del Festival de Venecia por su película Hana-bi.

La mayoría de las películas de Kitano son dramas sobre mafiosos o policías, pero están tintadas con un humor sutil, casi inexpresivo, que va creando una fuerte conexión emocional entre el espectador y los personajes. Las historias de Takeshi Kitano parecen superficiales a primera vista, pero enseguida capturan al espectador por la atractiva personalidad de sus personajes y por su depurada sencillez. La mayoría, aunque siguen la estructura del cine de yakuzas, plantean cuestiones morales que dejan un poso de reflexión en el espectador. 

Cartel oficial de la película "Hana-bi"

Takeshi Kitano es sin lugar a dudas una figura indiscutible del cine y la TV japonesa, aunque la sombra de su obra se proyecta sobre muchas otras artes escénicas, deslizándose con sigilo entre lo histriónico y lo trascendental. El estilo de Takeshi Kitano es directo, sin adornos, casi minimalista, pero sus historias están llenas de matices y rincones. En Japón su rostro es más popular que el del Emperador y su fama ha sobrepasado ampliamente las fronteras del archipiélago nipón.

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