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“The End”, la ópera Vocaloid con Hatsune Miku

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“The End” es el nombre de una nueva experiencia musical creada por el músico japonés Keiichiro Shibuya , y que tiene como gran estrella a la cantante virtual Hatsune Miku. Después de estrenarse en el Bunkaramura Opera Hall de Tokio, el Théâtre du Châtelet de París, el Theatre of the National Opera & Ballet de Ámsterdam, o el K6 de Hamburgo, “The End” llega ahora a España para representarse en Madrid y Barcelona. La crítica internacional ha definido esta obra realmente inusual como “una experiencia única, exigente y contemporánea, llena de visiones surrealistas”.

El proyecto, que se compone de música electrónica y utiliza seis pantallas gigantes sobre el escenario, es una idea de Keiichiro Shibuya, que vivió en 2008 la terrible experiencia de ver morir muy joven a su mujer. Aquella desgracia le marcó tanto que decidió componer una ópera electrónica que abordara el tema de la muerte y que describiera aquellos momentos tan dramáticos y tan llenos de preguntas y de dudas. Keiichiro Shibuya – fundador del sello discográfico ATAK, dedicado a obras electroacústicas de vanguardia – cuenta con la colaboración de otros dos artistas japoneses: YKBX, director de escena, diseñador gráfico e ilustrador, y evala, músico y artista sonoro, cuyas obras de música electrónica han sido reconocidas con diversos premios internacionales, como el Festival Internacional de Creatividad de Cannes o el Japan Media Arts Festival.

Hatsune Miku, un fenómeno musical sin precedentes

La protagonista de “The End” es Hatsune Miku, la cantante virtual de J-pop que cuenta con un ejército de fans que llenan sus conciertos, y que incluso ha llegado a ser telonera de Lady Gaga. El nombre Hatsune MIku se escribe con los kanjis Hatsu ( = Primer), Ne ( = Sonido) y Miku (未来 = Futuro), por lo que significa “el primer sonido del futuro”. Hatsune Miku es en realidad un banco de voz desarrollado para un software llamado Vocaloid, cuya voz pertenece a la Seiyū (actriz de voz) Saki Fujita y su imagen ha sido creada por Hiroyuki Ito, fundador y presidente de Crypton Future Media, la empresa que posee los derechos de Hatsune Miku.

La idea nació el 31 de agosto de 2007 como “un banco de una voz femenina y suave con la que los músicos profesionales pudieran crear”, pero el éxito se extendió hasta tal punto fuera del ámbito de los músicos profesionales, que pronto se convirtió en la primera idol virtual que triunfaba en Japón, y Crypton Future Media decidió desarrollar un sistema de hologramas para celebrar conciertos “en directo”. Sus cifras son dignas de cualquier estrella mundial del pop: 100.000 canciones publicadas, más de 170.000 vídeos en YouTube, más de 900.000 fans en Facebook, ha actuado, además de en numerosas ciudades japonesas, en Los Ángeles, Taipei, Hong Kong y Singapur, y ha firmado contratos de colaboración con empresas como Google, SEGA o Toyota. Incluso ha sido galardonada con diversos premios, como un “All About” de 2007 y un BCN en 2008. El vestuario de Hatsune Miku en “The End” está diseñado por Marc Jacobs, ex-director artístico de Louis Vuitton.

La muerte, tema central de “The End”

Desde los primeros instantes de la obra, Hatsune Miku plantea cuestiones relacionadas con su propia muerte. ¿Voy a morir? se plantea al inicio de la obra. Hatsune MIku dialoga a lo largo de diversas escenas con una mascota gigante, al más puro estilo manga, con la que divaga sobre el auténtico significado de la muerte. Según palabras del propio Keiichiro Shibuya, “la mascota es un componente fundamental de la narración, porque hace referencia a la importancia de la comunicación”. A lo largo de las conversaciones que Hatsune Miku mantiene con la mascota gigante, se va desgranando el mensaje central de “The End”. ¿Qué sucede cuando uno muere? ¿Hay vida después de la muerte? La muerte es el eje central del argumento y no deja de ser llamativo que sea un personaje generado por ordenador el que reflexione sobre la muerte. Desde la fortaleza electrónica que constituye el escenario, Hatsune Miku traslada al espectador sus dudas existenciales acerca de la muerte y le obliga a reflexionar sobre los últimos momentos de nuestra existencia.

Una puesta en escena tan original como evocadora

La puesta en escena combina animaciones 3D proyectadas simultáneamente en seis pantallas, un sonido envolvente sobrecogedor y un sistema de luces espectacular. No hay orquesta, no hay cantantes. El escenario simplemente lo ocupa un pequeño habitáculo donde se encuentra  Keiichiro Shibuya, y desde donde controla dos sintetizadores. Todo el espacio está dominado por la omnipresencia de las pantallas que con sus sucesivas proyecciones van creando diferentes ambientes, que van ilustrando la narración musical. Las canciones suenan en japonés, y sobre las imágenes aparecen subtítulos en inglés. Además, en tres puntos del escenario se encuentran tres paneles de lectura que muestran también los subtítulos en castellano.

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“The End” es un experimento musical futurista, ultramoderno y revolucionario, que sorprende al espectador desde el primer segundo. La fusión de música electrónica, imágenes en 3D y la voz de Hatsune Miku transportan al espectador a un mundo onírico, irreal, sugerente, en el que las preguntas eternas sobre la muerte sobrevuelan constantemente la escena.

“The End” reúne tanto a los fans de Hatsune Miku y el J-Pop, como a los amantes del videoarte y las vanguardias culturales. Se trata sin duda de un espectáculo único en el mundo que muestra un trajeo multidisciplinar que conecta la tecnología con el arte y la cultura tradicional japonesa.

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La llegada de “The End” a España es fruto del esfuerzo conjunto de Fundación Japón, Naves Matadero de Madrid y L´Auditori de Barcelona, y se enmarca dentro de los actos conmemorativos del 150 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Japón y España.

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