Wabi-sabi, la belleza de la imperfección

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Templo budista Ginkakuji

El término japonés “wabi-sabi” es tan complejo como apasionante. Describe un tipo de estética que se basa en la belleza de las imperfecciones. Su origen está asociado al budismo zen y ha dejado su huella durante siglos, no sólo en la poesía o en la pintura, sino también en la forma de ser de la mayoría de los japoneses.

Wabi-sabi no sólo alude a los aspectos externos, sino que también se enfoca en ideas más profundas y sutiles, como la humildad, la soledad, el abandono o la sencillez.

Según el artista y escritor Leonard Koren, autor del libro “Wabi-sabi para artistas, diseñadores, poetas y filósofos”, “Wabi-sabi es el rasgo más notable y característico de lo que consideramos la belleza tradicional japonesa. Puede llegar a ser un modo de vida, y, como mínimo, es un particular tipo de belleza. Es la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas. Es la belleza de las cosas modestas y humildes. Es la belleza de las cosas no convencionales”.

wabi-sabi

La estética “wabi-sabi” tiene su origen en el concepto budista de Tri Laksana, que explica que todos los fenómenos de la naturaleza están sujetos a tres características: la transitoriedad, la insustancialidad del yo, y el sufrimiento. En este sentido, el novelista norteamericano Richard R. Powell escribió que “Wabi-sabi” cultiva todo lo que es auténtico, reconociendo tres sencillas realidades: nada es eterno, nada está completado y nada es perfecto.

Para los japoneses, la estética “wabi-sabi” es un patrón estético comparable a lo que significan los cánones griegos de belleza para los occidentales.

El origen etimológico de la palabra “wabi-sabi” es interesante: “Wabi” hace referencia a la frugalidad que impiden el lujo y la ostentación, es todo lo contrario al derroche, el desperdicio o la extravagancia. Por otro lado, “sabi” alude a “la tranquilidad y la serenidad que llegan con la edad”. Estas dos palabras definían dos conceptos que fueron clave durante el Período Higashiyama (東山時代), también conocido como Higashiyama Bunka, una etapa fechada en el siglo XV y que recibe su nombre de las colinas orientales de Kioto.

Yoshizawa_Setsuan

Obra de Yoshizawa_Setsuan, (1809-1889)

Durante el periodo Higashiyama florecieron numerosas artes. como el Chadō, la ceremonia del té, el arte floral del ikebana, el teatro Noh, o la pintura sumi-e. Todas estas manifestaciones artísticas se han convertido en la actualidad en símbolos de la cultura japonesa, y todos nacieron bajo la influencia de la estética wabi-sabi o bien recibieron un fuerte impulso, como fue el caso de los haiku, poemas muy breves y de una singular belleza.

El wabi-sabi muestra la belleza de las imperfecciones, la grandeza de lo sencillo, y ofrece una visión decadente del mundo, donde se funden la tristeza, una serena desolación y una dulce melancolía. Representa todo aquello que no está de moda, aquello que sucumbió al paso del tiempo, y que incluso es observado con cierta subestimación.

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En la superficie del templo de Tofukuji se encuentran 4 jardines de arena que se conocen como los Hasso-no-niwa

Por otro lado es imposible entender el significado de wabi-sabi sin aproximarse al concepto de vacío. La nada lo contiene todo y es la máxima expresión de la belleza. Los jardines zen de Ryōan-ji en Kioto, son un claro ejemplo de esta belleza sencilla, pura, minimalista.

Para los occidentales es difícil asimilar en su totalidad un concepto como “wabi-sabi”, aunque ese misterio nos produce a la vez una irresistible fascinación.

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